miércoles, 17 de marzo de 2010

Dos escritos cortos.

Te voy a escribir, pero
No empezaré por tu nombre olvidado,
Yo quiero olvidarlo también.
No te voy a describir,
No te voy a dibujar, no te voy a sufrir.
Solo te escribiré en una historia
Donde me lees.


Momento Histórico

Mentira sublime,
Moda, mediana, media.
Sublime como un ángel, mentira baja, porquería…
Quiero morir en dos palabras,
De felicidad, de nostalgia…
Todo se disuelve en el juego
De palabras que corretean en un campo,
El pasto es de tinta.
Éxtasis de una línea,
fugaz.

martes, 16 de marzo de 2010

Autorretrete

Yo no soy más que un puñado de hojarasca
humedecida, moldeada,
recubierta por un óxido blanco
que huele a jabón o a inexperiencia,
con pedazos de caracola incrustados en la garganta,
un bouquet de calambres prematuros,
una serie de cóncavos y convexos mal ubicada,
un ofidiario de cobre subversivo,
penínsulas de fenitoína, pensamientos radioactivos,
sueños de querargirita, esperanzas de trapo
y algún que otro vapor tóxico como Aliento Divino.

domingo, 7 de marzo de 2010

Goodnight Socialite

>>Clock, clock, clock<<

Paso a paso se anuncia tu llegada.

>>clock, clock, clock<<

Termina la acera y cruza el umbral.

Tres horas de espera junto a la ventana. Son tres horas disipadas junto al humo de mis cigarrillos.

>>clock, clock, clock<<

Imagino tu figura.

>>clock, clock, clock<<

Tal vez en verdad no existas.

La razón me ha abandonado, como lo hicieron los años. Y lo único constante son las arrugas sobre mi frente.

La vida me ha enseñado paciencia, así que tomate tu tiempo. Espera junto a la puerta si así lo deseas, de cualquier forma me encontrarás junto a la ventana.

>>Clock, clock, clock<<

Espera solo un poco. El semblante me falla, pero supongo que es de esperarse.

Dime si no, ¿que anfitrión no ha temido tu visita?

Perdona mis manos temblantes, no son mas que vestigios de humanidad en este cuerpo casi plástico, casi prefabricado.

>>clock, clock, clock<<

Ya casi advierto tu aroma, y lo helado de tu aliento. Detente reloj y abrazame por última vez viejo hermano.

>>clock<<

Una ráfaga de viento vuela las cenizas del tabaco. ¿O ha sido mi propio suspiro?

Han sido los últimos destellos de mis sentidos, al tiempo que se apagan y duermo.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Sin título.

Que no sea en vano el esfuerzo,
¿Alguien escucha mi súplica?
Quisiera saber a donde va la taquicardia,
O si puedo confiar en que volverá
El insomnio en el que soy mía.

Mi decencia vendería
Por anfetaminas, feniletilamina,
Éxtasis de antro o de monja mística.
Mi compostura me arranco como cabello,
Mi tácita ansiedad me empala.
Morir, dormir, quizás soñar…
Quizás arrojarse a un río incoloro,
Como al mismo vacío
De haber nacido salvada
Y haber sido re-salvada en una pila bautismal.

El Hombre Del Siglo

El hombre de éste siglo tiene
un agujero en el sombrero,
tantas copas como cuentas,
un cáncer en el duodeno,
un puñado de mierda
siempre pronta a los labios,
besos rápidos de cianuro
y abrazos sulfurados.
Es una rata argentófila
con un juego de porcelana inglesa,
botones de hueso blanqueados
y una puta sentada a la mesa.
El desenfreno es su mejor deporte,
junto a las anécdotas improvisadas,
paga con lunas de vidrio barato,
luce con orgullo su moralidad cariada.
Es oriundo de La Desgracia,
amante sempiterno de la Decadencia,
epitafio amargo de la Historia,
Senador fiel de la Conveniencia.

martes, 2 de marzo de 2010

Paradoja

Es solo un segundo en el artefacto del tiempo. Nada más que un cuadro de la película, una fotografía tomada en pleno movimiento, pero se encuentra en mi cabeza tan claro como tu figura frente a la mía.

La habitación que nos rodea me resulta familiar, de describirla en una palabra la llamaría nuestro hogar.

El reloj ha dejado de latir, los minutos se han puesto en huelga y un cese total mantiene el tiempo en suspenso. Lo veo detrás de tí, veo al imponente padre tiempo de caoba, desafiando con su presencia a todo lo que intenta siquiera permanecer inmutable; y sin embargo mis ojos no han abandonado tu rostro.

Sé que debe ser primavera, las ventanas se encuentran abiertas dando paso a una cálida luz que inhunda a medias nuestra piel; siempre he tenido la manía de observar, si he de sincerarme eso puede ser desesperante, pero en este momento me invita a no perder de vista ni un solo detalle de la habitación. Ni el tiempo paralizado, ni las cortinas de seda congeladas a medio vuelo (apenas rozando por encima de tu rostro), escapan mi vista fotográfica.

Veo un viejo sillón y noto que los hilos han comenzado a abandonar las primeras costuras, consecuencia de incontables noches en vela, en tu compañía y en la de un buen libro. Distingo una mancha de café en los almohadones, derramada a causa tuya y de tu forma de hacerme reir incontrolablemente.

Una mesa de madera nos separa, y sobre ella dos tazas de té casi vacias, diferentes tan solo por la distintiva huella de labios carmesí sobre la inmáculada superficie de una de ellas. Los intricados dibujos en porcelana me remontan a incontables conversaciónes entre tu y yo, y en ese instante no logro ver la paradoja.

Si plasmara ese segundo sobre lienzos y en óleo podría ser una pintura practicamente simétrica. Como el reflejo de un espejo plasmaría dos tazas de té para las dos personas en la habitación, una frente a otra; practicamente simétricas, perfectamente complementarias.

Distingo un traje arrugado y una corbata suelta, evidencia de la noche anterior. Un vestido amarillo y sandalias de tela.

Es una fracción de segundo inmortalizada y carente de sonidos. Tu pecho no respira al compás del mío, y mi corazón no late al ritmo del reloj. El viento se ha detenido y ni los fragmentos del polvo han logrado escapar esta pausa.

Podría escribir mil paginas acerca de esta escena, describir a detalle cada una de las lineas de ese traje o las costuras del vestido; interpretar el significado de las tazas y explicar su razón de ser en ese instante y en ese lugar en particular; incluso dar vida a mil metáforas más a partir de la cortina inmóvil sobre tu rostro y el reloj a tus espaldas.

Podría plasmar en tinta y papel significado de nuestras vidas a partir de este momento disecado.

Pero la verdad es, que es sólo un segundo. Un destello en mi memoria de un recuerdo que aún no he vivido y que probablemente olvidaré. Esto es solo un eco destinado a renacer bajo otro nombre: deja vú.

Extiendo mi mano hasta encontrar la tuya, y el fantasma del reflejo reaparece al momento que tus labios tocan mi mejilla.

Sonríes y con franca voz me respondes:

"Es un placer conocerte."

Habitación 313

No debería ser yo quién publique por vez primera algún contenido en este espacio porque, para empezar, siento que es un honor que no me corresponde. Pero terminé hace unos minutos un texto que titulé Habitación 313, muy breve, cuyo sentido se pierde por completo y cuya narración es, sinceramente, algo sin pies ni cabeza; y creo que debo compartirlo, para que puedan destrozarlo con los dientes como bien se merece.
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Me fui a la cama temprano y me dejé caer sobre las sábanas curtidas y hediondas a polvo, a humedad, a locura, a desenfreno, a lujuria, a pecado, a pasión y a descuido. No tengo nada que agregar con respecto a ello. Me fui a la cama temprano, me dejé caer sobre las sábanas y cerré los ojos pensando en nada, porque nada es lo que tengo dentro de la cavidad craneal donde se halla reposada mi masa encefálica. Tengo que decir que me toco con los nudillos la cabeza, como si fuese ésta una puerta, y el sonido que escucho me gusta, se siente como golpear una pecera sin peces adentro. Me fui a la cama temprano, me acosté sobre el lecho mugriento y levanté una cortina de polvo que me asfixió. Sí. Tosí y expelí un esputo sanguinolento sobre la cama que, como dije antes, estaba sucia. No me gusta la suciedad, me hace sentir inferior, aunque no sé realmente por qué lo digo. ¿Me siento inferior a qué?, los animales se lavan con saliva, pero esto me resulta muy asqueroso. Continúo. Me fui a la cama temprano y me tumbé sobre el edredón, mullido, pero que estaba muy sucio. La suciedad me enoja, me pone lo que se dice “de mal humor”. Hace unas noches pensaba en la razón de esto y no se me ocurrió otra más que atribuirle mi aversión al hecho de que soy, yo mismo, una persona muy aseada. Me fui a la cama temprano y rodé sobre las sábanas; pisé a un insecto, que vació su contenido viscoso sobre el edredón, ensuciándolo. El emplaste verdoso amarillento destilaba un olor particular. No me gustan los olores fuertes, aunque ése no lo era. Olvidé resaltar el detalle importante: ensució mi edredón. Y yo soy un individuo de cuya pulcritud depende la vida misma. Decía, entonces, que me fui a la cama temprano y me senté sobre los almohadones que eran dos, o tres, si mal no recuerdo. Y esos trozos de tela, que cree el hombre que están rellenos con plumas de ganso, están rellenos de ácaros, ¡rellenos de ácaros! Los sentí aquella noche subiendo por mi cuello, caminando sobre mi rostro, colándose por mis orificios, taladrándome la carne. Infernal, sí, y no sé por qué pululaban tantos ácaros si yo, como dije antes, soy una persona muy limpia. Me fui a la cama temprano y me acosté sobre el colchón desnudo. Había quitado el edredón y las sábanas: estaban inmundos, me sentía asqueado de estar sobre aquellos trapos. Pero no tenía otra lencería, pues la quemé tiempo atrás, así que volví a colocar las sábanas y el edredón en su lugar. Las paredes están sucias, el piso, la alfombra, el armario y las ventanas. Debo decir a Dorothy que asee mi recámara, ¿Dorothy, donde demonios estás? ¡Oh!, ¿en qué estaba?, sí, me había ido a la cama temprano y no logré conciliar el sueño, escuchaba voces desde afuera de la puerta, voces, voces, golpes, golpes; alguien se atrevía a interrumpirme, y nadie debe interrumpir el sueño de un hombre distinguido. Me fui a la cama temprano y no recuerdo nada más, sentí una punción en el brazo derecho. Quizá fue cosa de un resorte de la cama, aunque no sé cómo fue posible si está en perfecto estado, como si nadie hubiese dormido jamás sobre aquella. Es curioso, antes de despertar escuché que me llamaban, pero no a , si no a un tal “de la 313”. ¡Ah!, sí, debo volver a la cama, es lugar más limpio del mundo.